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Con la rambla montevideana como telón de fondo, tres mujeres lidian con pequeños desasosiegos mientras buscan la felicidad.

Story Line

Tres mujeres, una joven soltera que teme quedarse sola, una mujer en pareja, pero no acompañada, y una viejita, que se ha quedado sin nadie, aprenderán unas de otras que se puede salir del estado en el que están.

Sinopsis

Patricia, Jacqueline y Ofelia, solas pero por momentos acompañadas, tendrán que vérselas con el amor que no llega a ser y con el que languidece; con encontrarse a sí mismas, y con el vacío que deja la pérdida. Pero lejos de dejarse abatir, aprenderán unas de otras que se puede salir del estado en el que están.

Patricia tiene poco más de treinta, alquila una habitación en una pensión y vive el día a día trabajando en la rotisería de unos amigos, Jacqueline y Juanca. Sin pareja estable, la tiene a mal traer un amor que ya tiene su compromiso y la deja pendiente de un celular que no suena tanto como ella quisiera.

Al que pierde a su padre se le llama huérfano, al que pierde a su cónyuge se le llama viudo. ¿Cómo se le llama al que pierde a un hermano? A Ofelia, chiquita y de ochenta y pico, se le murió la hermana con la que vivió casi toda su vida y que dormía en la cama de al lado. Ahora le toca acostumbrarse a la vida sin ella y a no cruzar más a la rambla, porque sola no se anima. Ocupa sus tardes tomando mate dulce, atenta a quien la pueda sacar a pasear. Por la noches, escucha radio en su habitación de pensión mientras se pregunta porqué Dios no se la lleva de una buena vez, porque al fin y al cabo, para ser una carga…

¿Crisis de los cuarenta? ¿Crisis matrimonial? Por el motivo que sea, Jacqueline está en crisis, aunque todavía no termina de darse cuenta. Parecería que la incomprensión se ha instalado en su relación de pareja. Juanca no la entiende y Jacqueline no entiende porqué Juanca no la entiende. Por lo pronto, solo atina a destilar su desasosiego en comentarios mordaces mientras toma mate en la rambla con Patricia.

Entre el cielo luminoso de la primavera y la rambla montevideana, historias íntimas que reflejan un mundo pequeño y algo solitario pero capaz de albergar una buena dosis de humor.